JESÚS NO VINO A CONDENAR
SINO A SALVAR
Escrito en 2011
Por Tony Alamo
alias Bernie Hoffman
Mateo 9:2 declara, “Y sucedió que [las personas que tenían fe en la fe de JESÚS en SU capacidad para sanar a los enfermos] LE trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver JESÚS la fe de ellos [fe en SU capacidad para sanar al hombre, porque ellos creían que ÉL era de DIOS], dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” JESÚS sabía que el hombre enfermo no sólo era consciente de que era un pecador, sino que también estaba preocupado de que ser un pecador podría impedirle recibir su sanación. Debido a esto, el hombre enfermo estaba avergonzado de estar en la presencia del HOMBRE con todo este poder, quién era, en realidad, DIOS en la carne.1 Cuando JESÚS dijo, “Ten ánimo; tus pecados son perdonados,” SUS palabras le dieron al hombre enfermo la fe para ser sanado.2 “Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Y conociendo JESÚS los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones [creer que JESÚS no es DIOS y por lo tanto incapaz de perdonar pecados, y creer que sanar a alguien es malo]? Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el HIJO del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a DIOS, que había dado tal potestad a los hombres. Pasando JESÚS de allí, vio a un hombre llamado Mateo [un pecador, equivalente a un agente del IRS, un recaudador de impuestos], que estaba sentado al banco de los tributos públicos, [el PADRE en los Cielos, por el ESPÍRITU, le dijo a JESÚS que le hablara] y le dijo: Sígueme. Y se levantó y LE siguió” (Mateo 9:3-9).
Ahora, muchos pecadores conocían a Mateo. Todos le pagaban impuestos, así que era costumbre almorzar juntos. “Y aconteció que estando ÉL sentado a la mesa [con Mateo] en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con JESÚS y SUS discípulos. [Los pecadores no tenían miedo de sentarse y comer con JESÚS porque conocían a muchos de SUS discípulos, y por lo que sabían, ellos todavía eran pecadores. Los fariseos eran los hipócritas santurrones que nunca hablaban con los pecadores con respecto a la vida después de la muerte o el reino de los Cielos para aquellos que seguirían a DIOS. Ellos nunca advirtieron a otros sobre el abismo del Infierno, o del Lago de Fuego que les esperaba por no caminar rectamente, ni compartieron con los pecadores lo que DIOS requería.3] Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro MAESTRO con los publicanos y pecadores? Al oír esto JESÚS, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:10-13).
JESÚS no vino ni siquiera para tratar de salvar a los que eran santurrones, aquellos que creían ignorantemente que ellos no necesitaban arrepentirse, acercarse a DIOS, y tener el ESPÍRITU de DIOS viviendo en ellos. Esos individuos piensan como Caín, creyendo que ellos complacerán a DIOS con su propia idea de lo que es justo, en vez de lo que DIOS requiere, que es misericordia.4 Ellos creen en sí mismos en vez de tener fe en la PALABRA de DIOS, que es JESÚS, y en vez de tener a JESÚS por el ESPÍRITU viviendo en ellos. Si no nos importa lo suficiente como para tener misericordia del pecador y mostrarle lo que la PALABRA de DIOS dice, somos hipócritas santurrones. JESÚS dice, “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13).
JESÚS habló de esta parábola a los principales sacerdotes y ancianos de los judíos: “Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. JESÚS les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de DIOS. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle” (Mateo 21:28-32).
Todos tienen la misma oportunidad para buscar al SEÑOR y encontrarlo.5 Pero una vez que sabes la verdad, tienes una opción para hacer. Tienes que contar el costo.6 Hay un precio que tienes que pagar para convertirte en un siervo santificado de DIOS. Tienes que separarte de toda impiedad y vivir una vida santa.7 JESÚS dijo, “Si alguno viene a MÍ, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser MI discípulo” (Lucas 14:26). En otras palabras, no puedes permitir que nada ni nadie más que el SEÑOR JESÚS tenga la primera prioridad en tu corazón.
Cuando hagas esto, Satanás se enojará porque te ha perdido y usará a la gente para tratar de atraerte de nuevo al pecado y a la vida impía. Cuando haces tu posición y te separas del pecado y de los pecadores, la gente se enojará, incluso se enfurecerá, pero eso es parte de vivir para DIOS. El justo sufrirá persecución (2 Timoteo 3:12). Pero haciendo a JESÚS el SEÑOR de tu vida tiene grandes recompensas ahora y por toda la eternidad.8
JESÚS enseñó, “Si el mundo os aborrece, sabed que a MÍ ME ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes YO os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que YO os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a MÍ ME han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado MI PALABRA, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de MI nombre, porque no conocen al que ME ha enviado. Si YO no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que ME aborrece a MÍ, también a MI PADRE aborrece. Si YO no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a MÍ y a MI PADRE. Pero esto es para que se cumpla la PALABRA que está escrita en su ley: Sin causa ME aborrecieron” (Juan 15:18-25).
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del PADRE no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del PADRE, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de DIOS permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).
¡JESÚS te está llamando a arrepentirte de tus pecados!9 No importa de qué pecados seas culpable. JESÚS murió por todos nosotros, y la sangre que ÉL derramó por nosotros en la cruz del Calvario lava los pecados más asquerosos y los ahoga todos en el mar de SU olvido.10 ÉL nunca más los recordará contra nosotros.11 Pero JESÚS dice que después de que esto suceda, “No peques más, para que no te venga alguna cosa peor” (Juan 5:14). La cosa peor sería que no hubiera más arrepentimiento disponible para ti. “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del ESPÍRITU SANTO, y asimismo gustaron de la buena PALABRA de DIOS y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al HIJO de DIOS y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6:4-6).
JESÚS nos dijo, “YO, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en MÍ no permanezca en tinieblas. Al que oye MIS palabras, y no las guarda, YO no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que ME rechaza, y no recibe MIS palabras, tiene quien le juzgue; la PALABRA que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:46-48).
“Dijo JESÚS: Para juicio he venido YO a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con ÉL, al oír esto, LE dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? JESÚS les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Juan 9:39-41). Si ellos habrían reconocido sus pecados y se hubieran arrepentido, hubieran sido perdonados. Pero no se humillaban e insistieron que eran justos, así que su pecado permaneció en sus almas.
Para ser salvo, nacer de nuevo del ESPÍRITU de DIOS, dile esta oración al SEÑOR
Oración
Mi Señor y mi DIOS, ten misericordia de mi alma pecadora.1 Yo creo que JESUCRISTO es el Hijo del DIOS viviente.2 Creo que Él murió en la cruz y derramó Su preciosa sangre para el perdón de todos mis anteriores pecados. 3 Creo que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo4y que Él está sentado a la diestra de DIOS en este momento, escuchando mi confesión de pecado y esta oración.5 Abro la puerta de mi corazón, y Te invito en mi corazón, Señor JESÚS. 6 Lava todos mis pecados sucios en la preciosa sangre que Tú derramaste por mí en la cruz del Calvario. 7 Tú no me rechazarás, Señor JESÚS; Tú perdonarás mis pecados y salvarás mi alma. Lo sé porque Tu Palabra, la Biblia, así lo dice. 8 Tu Palabra dice que Tú no rechazarás a nadie, y eso me incluye a mí.9 Por eso sé que Tú me has escuchado, sé que me has contestado, y sé que soy salvo.10 Y Te doy gracias, Señor JESÚS, por salvar mi alma, y Te mostraré mi agradecimiento haciendo como Tú mandas y no pecar más. 11
Después de salvación, JESÚS dijo que seas bautizado, completamente sumergido en agua, en el nombre del PADRE, y del HIJO, y del ESPÍRITU SANTO.12 Estudia con diligencia la Biblia, Reina-Valera 1960, y haz lo que dice.13
CRISTO y DIOS el PADRE ahora viven en ti a través del ESPÍRITU SANTO. Hay una manera en la cual puedes recibir una porción más completa de la naturaleza divina de DIOS en ti. Entre más naturaleza divina de DIOS vive en ti, más podrás estar firme contra las tentaciones que tan fácilmente han alejado a tantos millones de Cristianos de la salvación. Ora para recibir el bautismo en el ESPÍRITU SANTO. Para instrucciones en cómo recibir el bautismo en el ESPÍRITU SANTO y para recibir más de la naturaleza santa de DIOS, pide nuestra literatura o llama. Porque sin santidad, nadie verá a DIOS (Hebreos 12:14).
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Si deseas que el mundo sea salvo, como manda JESÚS, entonces no robes a DIOS de SUS diezmos y ofrendas. DIOS dijo, “¿[Robarás] a DIOS? Pues vosotros ME habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros la nación toda [y este mundo entero], ME habéis robado. Traed todos los diezmos [‘diezmo’ es el 10% de tus ingresos gruesos] al alfolí y haya alimento [Espiritual] en MI casa [almas salvas]; y probadme ahora en esto, dice JEHOVÁ de los EJÉRCITOS, si no os abriré las ventanas de los Cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice JEHOVÁ de los EJÉRCITOS. Y todas las naciones os dirán bienaventurados: porque seréis tierra deseable, dice JEHOVÁ de los EJÉRCITOS” (Malaquías 3:8-12).
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© Propiedad literaria octubre 2023 Todo derecho reservado Pastor Mundial Tony Alamo ® Registrado octubre 2023
SPANISH— VOLUME 32100—JESUS CAME NOT TO CONDEMN BUT TO SAVE
Notas del :
1. Is. 9:6, Mi. 5:2, Mt. 28:18, Jn. 1:1-3, 10-14, 10:30, 37-38, 12:44-45, 14:6-11, 13, 16-20, 23, 17:11, 21-22, Col. 1:12-17, 1 Ti. 3:16, He. 1:2-12, 1 Jn. 5:20 vuelva
2. Is. 53:5, Mt. 4:24, 8:16, 9:27-30, 35, Mr. 3:10, 5:1-42, Lc. 4:17-19, 5:17, Hch. 10:37-38, 1 P. 2:24 vuelva
4. Gn. 4:3-7, Mi. 6:8, Zac. 7:8-10, He. 11:4, 1 Jn. 3:12 vuelva
5. Jer. 29:12-13, Mr. 16:15-16, 1 Ti. 2:3-6, 2 P. 3:9 vuelva
6. Dt. 30:19, Jos. 24:15, Jer. 29:13-14, Lc. 14:25-33, Ro. 8:31-39 vuelva
7. Mt. 5:48, Jn. 17:17-23, Ro. 6:22, 12:1, 2 Co. 6:14-17, 7:1, Ef. 4:11-13, 5:25-27, Fil. 2:15, 3:12-14, Col. 1:21-22, 1 Ts. 3:13, 4:6-7, 1 Ti. 6:11-14, 2 Ti. 3:16-17, He. 12:14, 13:20-21, Stg. 1:4, 27, 1 P. 1:15-16, 2 P. 3:11-14, 1 Jn. 3:5-10, Ap. 3:1-5 vuelva
8. Mt. 5:10-12, Jn. 10:7-10, Ef. 1:3-10, 2:11-22, Col. 1:22-23, 2 P. 1:3-4, 1 Jn. 2:24-25, Ap. 3:11-12, 21 vuelva
9. Mt. 3:2, 4:17, Lc. 5:31-32, 13:1-5, 15:7, 10, 24:46-47, Hch. 2:38, 3:19, 5:30-32, 11:5-18, 17:24-31, 2 P. 3:9, Ap. 2:5, 3:3, 19-21 vuelva
10. Is. 43:25, Mi. 7:19, Mt. 20:28, 26:28, Jn. 1:29, 3:14-17, 6:51, 10:11-18, 11:49-52, Hch. 5:30-31, 20:28, 26:23, Ro. 5:6-11, 1 Co. 15:3-4, Gá. 1:3-4, 2:20, 4:4-5, Ef. 5:2, 1 Ts. 1:10, 5:9-10, 1 Ti. 2:5-6, Tit. 2:13-14, He. 2:9-10, 8:12, 10:16-17 vuelva
11. 2 Cr. 7:14, Pr. 28:13, Is. 44:22, 55:6-7, Ez. 18:21-23, 33:11-12, Hch. 3:19, Stg. 4:8-10, 1 Jn. 1:9 vuelva
Notas de la Oración:
1. Sal 51:5, Ro. 3:10-12, 23 vuelva
2. Mt. 26:63-64, 27:54, Lc. 1:30-33, Jn. 9:35-37, Ro. 1:3-4 vuelva
3. Hch. 4:12, 20:28, Ro. 3:25, 1 Jn. 1:7, Ap. 5:9 vuelva
4. Sal. 16:9-10, Mt. 28:5-7, Mr. 16:9, Jn. 2:19, 21, 10:17-18, 11:25, Hch. 2:24, 3:15, Ro. 8:11, 1 Co. 15:3-6 vuelva
5. Lc. 22:69, Hch. 2:25-36, He. 10:12-13 vuelva
6. Ro. 8:11, 1 Co. 3:16, Ap. 3:20 vuelva
7. Ef. 2:13-22, He. 9:22, 13:12, 20-21, 1 Jn. 1:7, Ap. 1:5, 7:14 Ef. 2:13-22, He. 9:22, 13:12, 20-21, 1 Jn. 1:7, Ap. 1:5, 7:14 vuelva
8. Mt. 26:28, Hch. 2:21, 4:12, Ef. 1:7, Col. 1:14 vuelva
9. Ro. 10:13, Stg. 4:2-3 vuelva
10. He. 11:6 vuelva
11. Jn. 8:11, 1 Co. 15:10, Ap. 7:14, 22:14 vuelva
12. Mt. 28:18-20, Jn. 3:5, Hch. 2:38, 19:3-5 vuelva
13. Dt. 4:29, 13:4, 26:16, Jos. 1:8, 22:5, 2 Ti. 2:15, 3:14-17, Stg. 1:22-25, Ap. 3:18 vuelva