Regrese a Ministerios Cristianos Alamo En Línea
Poco tiempo después de estar casado con mi difunta esposa, Susi, Dios me dio una visión de una montaña. Al principio parecía una montaña agradable, pero se convirtió en una “MONTAÑA DIFÍCIL.” En la visión, yo me veía alto, fuerte y más musculoso de lo que era. Al tiempo de la visión, yo pesaba alrededor de 155-160 libras, pero en la visión parecía pesar unas 190-210 libras. Estaba escalando la montaña rápida y fácilmente, aunque parecía que la montaña inclinaba algunos setenta y cinco u ochenta grados. La montaña estaba muy empinada. Era un día hermoso, despejado, y el cielo un azul celeste. Me preguntaba lo que significaría esta visión.
Después de verme caminando, todo cambió de repente. En menos de un segundo, la visión se amplió como por una cámara cinematográfica, y miré a mi difunta esposa, Susan, a una distancia detrás de mí, lentamente escalando la montaña. Se veía débil y fatigada. No movía sus brazos como alguien saludable; colgaban a su lado. Estaba cansada pero seguía esforzándose a escalar la montaña. Viendo lo débil que estaba, me preguntaba por qué era tan importante para ella escalar esa montaña. Me hizo sentir mal no haberme dado cuenta de lo débil que estaba y que no la estaba ayudando. En la visión, me volteé, bajé a donde estaba ella para ayudarla a subir la montaña, puse mi brazo derecho alrededor de su cintura, tomé su mano izquierda en la mía, y con empujoncitos empecé a ayudarla a escalar la montaña. Me preguntaba a dónde iba a llegar esta visión.
De nuevo, en menos del instante en que puse mi brazo alrededor de Susan para ayudarla a llegar a donde íbamos, la visión cambió de color a blanco y negro. Este mismo cambio de color también ocurrió en la visión que Dios me había dado con respecto a Susan y yo estando casados. Juntos haríamos una gran obra para Él. 1
En ambas visiones nos convertimos en siluetas. En la de la montaña, nosotros así como la montaña éramos siluetas. El cielo azul celeste se había oscurecido y un viento negro, fuerte y feroz sopló fuertemente contra nosotros. Esta tormenta horrorosa fue mucho más de lo que puedo describir. En esta visión, a veces parecía casi imposible escalar la montaña. Sin embargo, Susan y yo seguimos esforzándonos contra la tormenta (escalando la montaña).
Cuando Susan y yo fuimos a Las Vegas para casarnos, nos casamos en una iglesia bautista llamada Red Rock Baptist Church. Nosotros no somos bautistas. Creemos en el bautismo Pentecostés del Espíritu Santo; sin embargo, Susan hizo arreglos para casarnos ahí. Así como en la primera parte de la visión, Las Vegas se encontraba hermoso y tranquilo, pero al acercarnos a la iglesia para casarnos, de repente fuimos atacados por una grande tormenta con viento. Había desechos y despojos volando alrededor de nosotros. Estoy seguro que era Satanás tratando de parar nuestro santo matrimonio. Sabiendo que Dios tenía un gran propósito para nosotros, Satanás procuró con todo lo que tenía no dejarnos casar, principalmente para parar lo que hemos estado haciendo estos cuarenta y dos años.
Cuando por fin llegamos a la iglesia, el pastor nos recibió, nos casó, y nos dijo que jamás en su vida había sentido el Espíritu del Señor tan fuerte como cuando nos casó a nosotros. Me sorprendí al ver que el cantante, Hank Snow, estaba allí. Él fue nuestro testigo. Yo no lo había conocido antes aunque más adelante, en Nashville, nos hicimos los mejores amigos sin yo mencionarle nada, ni él recordarse de que él fue nuestro testigo. Después de la boda, salimos de la iglesia y el clima de nuevo se aclaró y se tranquilizó. Se acabó la tormenta y poderosamente sentimos la presencia del Señor. Nos casamos tres veces en Las Vegas.
(Ahora, regresemos a la visión.) La gran tormenta con viento procuraba desanimarnos de continuar nuestra jornada a la montaña. Ahora sé que la tormenta estaba, y todavía está procurando destruir nuestro ministerio de los últimos días. También sé que la visión era simbólica de nosotros, mostrándome que yo seguiría batallando la resistencia de Satanás contra nuestro ministerio muy sobrenatural para llevarle con fuerza a los engañados la luz del mundo, que es Jesús (quien es la Palabra de Dios2), para que Él transluzca, no importa lo grande u oscura la tormenta. Me recuerda de una canción que dice: “El Pastor salió en busca de la oveja perdida, y toda la noche, por la cuesta tormentosa, la buscó hasta que la encontró. Con amor la ató. Yo era esa oveja perdida.” Cuarenta y dos años atrás, el Señor tuvo misericordia de mí dándome sueños, visiones, señales y maravillas sobrenaturales. Estas cosas fueron lo que causó que temiera a Dios, le entregara mi corazón y le sirviera todos estos años. Lo menos que podría hacer con el poder que Dios me dio era servirle como uno de Sus pastores, como alguien que saldría en busca de todas las ovejas perdidas del mundo con la luz del Evangelio de Cristo.“Porque no hay otro nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” sino por el nombre de Jesús (Hechos 4:12). Jesús dijo que el que trate de entrar al Reino del Cielo por cualquier otra manera que por Él, “ése es ladrón y salteador” (Juan 10:1).
El Nuevo Testamento es la verdadera profecía de Cristo. El Antiguo Testamento es la verdadera profecía de Su venida al mundo y cumplimiento de todos los cientos de profecías acerca de Él Mismo, que son mencionadas en el Antiguo Testamento y cumplidas en el Nuevo.3 El Antiguo y el Nuevo Testamento son la única, verdadera Biblia. Yo enseño, predico, y publico la Biblia entera. Debido a que yo hago lo que Dios me dice, Satanás, en oposición a Dios, implacablemente me ataca con muchas tormentas. Los verdaderos Cristianos nacidos de nuevo continuarán batallando las tempestades hasta el fin, escalando las muchas montañas tormentosas por la grande recompensa que les espera, que naturalmente es el Reino del Cielo para siempre. “El que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mt. 10:22)
El escudo de la fe es la oración. Todos los Cristianos pueden perseverar orando sin cesar, orando siempre.4 El escudo (la oración) nos permite “apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Ef. 6:16). Tú tienes que hacer lo mismo si esperas conseguir un lugar eterno en el Reino de Dios.
No importa lo difícil la tormenta, los Cristianos jamás deben parar de buscar en ellas almas perdidas por las cuales Jesús murió en la cruz. Si la salvación de un alma valió y sigue valiendo más que el universo entero para el Señor, suficiente para que Él viniera a este mundo como hombre, viviera una vida perfecta, muriera por todos, bajara al Infierno por todos, ascendiera del Infierno, resucitara de entre los muertos, y luego ascendiera al Reino del Cielo,5 entonces ¿quienes somos nosotros para rehusarnos pasar por menos persecuciones, pruebas, tribulaciones, difamaciones, y calumnias por amor a Él, especialmente cuando Él las pasa con nosotros, viviendo en nosotros con Su Padre por el Espíritu? Esta es Su causa: “El Señor... no [quiere] que ninguno perezca [pase una eternidad en el Infierno y en el lago de fuego], sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9). “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co. 1:21).
(Regresemos a la visión.) Al tiempo de la visión yo estaba muy joven en el Señor y no sabía que tenía que resistir la tormenta con el escudo de la fe, que es la oración.6 Ahora soy más sabio. He aprendido a orar acerca de todo. Por eso es que he podido perseverar las muchas tormentas horrorosas y los muchos problemas o montañas todos estos años. Es orándole a Dios por medio de Cristo, el único mediador al trono de Dios el Padre, que he podido permanecer firme y ver crecer mi ministerio alrededor del mundo.7 Si no le pedimos a Dios por oración que remueva nuestros apuros, nuestras montañas, no desaparecerán. Si por oración no le buscamos, será imposible para el Señor eliminar nuestros apuros. Si por oración no tocamos la puerta del Cielo, no será abierta para nosotros (Mt. 7:7-8). En un instante Dios puede hacer mucho más por nosotros que nosotros en mil vidas.
“Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4), que de nuevo y en realidad es nuestro escudo, nuestras oraciones. Y por esta razón Jesús nos ordenó a orad siempre (Lc. 21:36). Es un mandamiento. El Apóstol Pablo nos ordenó a “orad sin cesar” (1 Ts. 5:17). Jesús, Pablo y yo sabemos que si queremos victoria en este mundo malvado de hoy, hay que “¡ORAR!” La fe, aun tan pequeña como un grano de mostaza, que es la semilla más pequeña del mundo, la cual es igual a un escudo tan pequeño como el tamaño de un grano de mostaza o una oración tan pequeña como un grano de mostaza, todavía causará que cualquier montaña (problema) sea echada al mar; y pasará (Mt. 21:21).
(Ahora, regresemos a la visión.) Seguimos escalando. Hasta hoy no he dejado de escalar, ni dejaré de hacerlo hasta que termine mi obra con el Señor. De nuevo, el momento que puse mi brazo alrededor de Susan, la visión de nosotros se cambió de color a siluetas negras, y el viento que trataba de pararnos de escalar, a negro. Algunas veces era tan negro que no podía vernos. La visión me estaba mostrando que estos eran los tiempos que no estábamos orando lo suficiente. Cuando sí estábamos orando lo suficiente, la oscuridad se desaparecía y podía vernos escalando. El apuro no ayuda. Sólo la oración. De vez en cuando, por un abrir y cerrar de ojos, podía ver nuestras siluetas. Otra vez, esto acontecía cuando estábamos orando fuertemente. Con una rodilla doblada y mi brazo alrededor de Susan, allí seguíamos Susan y yo, forzándonos hacia arriba. Luego se oscureció tanto que no podía ver ni a Susi ni a mí mismo, pero sabia que seguíamos nuestra jornada por esta horrible tormenta. La vida es demasiado dura para tener victoria sin la oración. “La oración eficaz del justo puede mucho” (Stg. 5:16).
Al tiempo de esta visión yo era un Cristiano muy joven. Le pregunté a Susi, la cual había estado salva veinticinco años antes de que yo recibiera a Cristo, si ella conocía el significado de la visión. También se lo pedí al Señor. Susi no sabía lo que significaba, pero el Señor me dijo que entre muy poco habrían grandes persecuciones, calumniosas difamaciones, pruebas crueles, tribulaciones, encarcelamientos, palizas, apedreamientos, traiciones, falsos hermanos, falsos acusadores, y despreciadores de nosotros que estamos haciendo la buena obra del Señor.8 Todas estas cosas horrorosas serían inspiradas por Satanás, de una manera o la otra.9
El Señor va a regresar a la tierra muy pronto, y Él quiere que yo le diga estas cosas a todo el mundo.10 Él me estaba mostrando que el camino sería duro. Sin embargo, conozco la Escritura que dice, “El que persevere hasta el fin [aquéllos que siguen escalando la montaña, orando sin cesar, sin parar hasta el fin], éste será salvo” (Mt. 10:22). El Señor me mostró que la visión representaba la guerra de Armagedon, la guerra entre Dios y Satanás por las almas de los hombres.11
Me preguntaba cuándo
acontecería, cuándo regresaría Jesús. Me sorprende
mucho que todavía no ha regresado. Tuve esta visión unos cuarenta
y dos años atrás. (Esta revisión está fechada
noviembre, 2006.) ¿Cuándo empezarían todas estas persecuciones?
Me enteré—empezaron casi inmediatamente. Los poderes malignos
trataron de hacernos parecerle peligrosos a la gente del mundo cuando la realidad
es que le estábamos llevando el mensaje más importante del mundo,
el único mensaje que les mostraría cómo tener la vida
de Dios viviendo en y a través de ellos, el único mensaje que
los salvaría del abismo ardiente del Infierno y el lago de fuego, el
único mensaje que recibido salvaría sus almas y los llevaría
al Cielo por toda una eternidad.
“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay
de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a
vosotros con gran ira [muchas tormentas], sabiendo que tiene poco tiempo [antes
de que Dios lo arroje al lago de fuego por toda la eternidad12].
Y cuando vio el dragón [el ‘gran dragón escarlata,’
el diablo13] que había
sido arrojado a la tierra, persiguió [a la verdadera iglesia de Cristo,
el nuevo Israel, la Nueva Jerusalén, la esposa de Cristo,14
simbolizada en Apocalipsis 12:1 como una ‘mujer (teniendo) sobre su
cabeza una corona de doce estrellas’]” (Ap. 12:12-13).
Está aconteciendo hoy en día. El sistema mundial dice que hay que desahacerse del nombre de Dios y de Jesús. Dice que la Palabra de Dios tiene que ser erradicada por completo y que los verdaderos Cristianos tienen que ser apodados “cultos” y destruidos. Según el sistema mundial, hay que mentir de todo lo que sea de Dios y, si es posible, destruirlo. Pero pronto, antes de la venida de Jesús, Dios hará una obra rápida y los destruirá a ellos.
El diablo es el acusador de los santos, pero ya no puede venir ante el trono de Dios para acusar a los santos de Dios día y noche.15 Ahora los acusa por medio de sus obreros diabólicos (los humanos) en que vive y obra. Estos son la encarnación de Satanás en la tierra, haciendo lo que Satanás les manda a hacer, así como nosotros, que somos la continuación de la encarnación del Señor aquí en la tierra, hacemos lo que Dios nos manda hacer. De nuevo, como dice Apocalipsis 12:12, él está lleno de ira, porque sabe que corto es su tiempo antes de ser arrojado al lago de fuego. Él sabe que va a tener que pasar la eternidad quemando para siempre con su pandilla de ángeles malvados y todos los que le siguen.
¡Qué visión!
¡Qué profecía poderosa se encuentra en esta montaña
con Susi y yo y toda esa tribulación! ¡Qué Dios maravilloso
que me revelaría estas cosas con anticipación para que pudiera
prepararme! Constantemente me causa a “¡VELAD!” así
como el Señor ordena que hagan todos (Mr. 13:37, Lc. 21:34-36), a estudiar
diligente y profundamente la Palabra de Dios (2 Ti. 2:15) con vigilancia (1
P. 5:8), y “en todo tiempo orando” (Lc. 21:36), “sin cesar”
(1 Ts. 5:17). Porque con sinceridad le busco, Él me ha dado el poder
para perseverar hasta el fin.16
Quedarán terriblemente sorprendidos los Cristianos apostatas que piensan
que serán arrebatados de las tribulaciones o que no necesitan dejar
que la plenitud de Dios viva en y obre a través de ellos. Cristo viene
inmediatamente después de las tribulaciones (Mt. 24:29-31). Dios me
mostró que estamos en medio de las tribulaciones, en el “principio
de dolores.”17 La Palabra
de Dios nos dice que Él va a acortar el tiempo por amor a los escogidos,
es decir, por nosotros que estamos viviendo en el cuerpo corporal de Cristo
que estamos haciendo la obra con Cristo, dignos de sufrir cosas grandes como
testigos al mundo de que creemos en Jesús, la Palabra de Dios.18
Santiago declaró, “La fe sin obras es muerta” (Stg. 2:20).
Mientras trabajamos para el Señor tendremos oposición. La visión
de Dios que tuve es verdadera profecía.
Las plagas de Dios que se están enviando a la tierra hoy día
son sólo el “principio de dolores” (Mt. 24:8). Nadie podrá
escapar la ira de Dios sino nosotros que permitimos que Dios nos use como
Sus templos, en los cuales Él vive.19
Dios dice, “Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará
Mi mano; y aunque subieren hasta el Cielo, de allá los haré
descender. Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré
y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de Mis ojos en lo
profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá”
(Amós 9:2-3). Nadie puede parar a Dios de hacer lo que Él dijo
que va hacer. Y no hay ninguna otra manera de escapar sino por Cristo.
Hace unos cuarenta y dos años atrás, Dios me mostró esta
visión de la “montaña difícil.” Él
me mostró los tiempos difíciles que nos enfrentarían
a Susi y a mí en nuestro ministerio. Cuando leo la Biblia, veo que
el mundo entero (hasta los Cristianos20)
participarán de las catorce plagas principales de Dios.21
Veo hoy que la gente del mundo está aterrorizada por la violencia,
los terroristas, las enfermedades, la contaminación de la comida, y
todo lo demás.
En los días de Noé, Dios miró y vio la violencia del fin del mundo. En Génesis 6:5-7, vemos que “vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado.” Y de nuevo, en Génesis 6:11-13, “Se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de VIOLENCIA. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido Su camino [el camino de Dios] sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que Yo los destruiré con la tierra.” Y solo miren la VIOLENCIA de hoy día, los terroristas son el producto de los medios informativos y la industria cinematográfica y de televisión. Dios ve que los tiempos de hoy son los más violentos desde el comienzo de la tierra. Son millones de veces peores de lo que eran en los días de Noé. Si Dios al ver la violencia pecaminosa en los días de Noé destruyó al mundo entero con agua con excepción de ocho almas, ¿cómo pueden pensar que Él va a permitir que el mundo existente siga como va?
Jesús nos dice en las palabras de Mateo 24:21-22: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos [aquellos de nosotros que somos verdaderos Cristianos], aquellos días serán acortados.”
¿Destruirá Dios a los violentos de hoy suavemente con gotas de lluvia como hizo con los violentos en los días de Noé, o con más violencia ya que su violencia ha aumentado más que nunca desde los tiempos de Noé? Sí, el Señor les va a devolver mucho más de lo que han sembrado, “Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá. 6:7).
Quedo atónito al ver en las noticias chaparritos, creados por Dios del polvo, maquinando cómo protegerse de las plagas de Dios. ¿Pudo salvarse el mundo del diluvio en los días de Noé?22 ¿Pudieron salvarse los científicos, los planeadores municipales, los comisionados de edificios y seguridad del diluvio que destruyó al mundo entero durante el tiempo de Noé? La respuesta es no. ¿Cuánto menos podrán salvarse de los meteoritos, los terremotos, los fuegos, los diluvios, y todas las otras plagas de Dios que pronto y por seguro atacarán la tierra sin aviso?
Aunque todo el mundo se una de manos, ¿cómo esperan detener estas primeras siete plagas que el Todopoderoso está enviando a la tierra actualmente?23 ¿Y cómo esperan detener las últimas siete plagas enviadas para destruir al mundo, que también serán enviadas a la tierra por Dios, sin mencionar el gran fuego que derretirá los mismos elementos?24 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 P. 3:10).
Todo el mundo está rodeado por montañas. Casi todos están demasiado ciegos espiritualmente para saberlo. No lo pueden ver porque no están llenos del Espíritu de Dios. No son nacidos de nuevo del Espíritu. Aún están muertos en sus delitos y pecados.25 Todos necesitamos que Cristo con Su Padre por el Espíritu viva en nosotros para que nosotros podamos vivir en Él y ser salvos de la ira de Dios y el lago de fuego. Hoy es “el día de Jehová…día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los MONTES se extiende el alba” (Joel 2:1-2).26 En el mundo de hoy, vemos muchos apuros. Dondequiera hay problemas. Pase lo que pase, he logrado tener victoria a través de los años porque creo en Dios. He recibido profecías y he visto muchas visiones, señales, maravillas, y muchos sueños que han sido cumplidos.27 Estas cosas, junto con la Palabra de Dios, me han mantenido firme a través de todos los ataques de Satanás contra mí y los muchos miembros de mi iglesia, que de veras es la iglesia del Cristo vivo, la iglesia del Dios vivo. Jesús dijo en Apocalipsis 1:18, Soy “el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.”
El Señor también nos dice en Su Palabra que por la fe, el escudo de la fe, que es la ORACIÓN, todo valle será alzado, y bajará todo monte y collado; y lo torcido [la falsa doctrina] se enderezará [por la Palabra de Dios], y lo áspero se allanará (Is. 40:4). Esto quiere decir que por fe, el escudo, la ORACIÓN, cada apuro no sólo será echado al mar sino nivelado. La palabra “montañas” no sólo significa problemas, sino que también es simbólica de las naciones.
Las muchas naciones que se consideran poderosas por cuenta de su adelanto económico militar y armaduras de guerra serán abatidas, niveladas por el fuerte poder de Dios. No hay suficientes bombas atómicas ni de cualquier otra clase que podrían hacerle daño alguno al Dios Todopoderoso o a Su pueblo. Nosotros estamos disfrutando hoy día de toda la ciudadanía que Dios nos ha proporcionado a través de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador.28
Para confirmar la visión que el Señor me dio de la montaña, la montaña difícil, está escrito, “Será [en los últimos días] tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro [el libro de la vida]” (Dan. 12:1). Jesús profetizó de estos últimos días, diciendo, “Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que Él escogió, acortó aquellos días” (Mr. 13:19-20).29
Miren, estamos viviendo en los tiempos más difíciles. Por eso es que hay tantos suicidios, tantos en drogas, tantos alcohólicos. Por eso es que también hay tanta angustia en el mundo, tanta calamidad entre las naciones (Lc. 21:23-26), y tantos actos irracionales por líderes nacionales e internacionales (Zac. 12:4). Preparen sus corazones para el dolor. Si lo hacen, nunca se desilusionarán, y vencerán. De nuevo, no piensen en disfrutar de la vida. En este mundo, los Cristianos deberíamos de estar celosamente ocupados haciendo la obra de Dios, no la nuestra. Es en el Reino del Cielo donde eternamente tendremos reposo y una vida muy alegre.
Si jamás se ha necesitado el poder de Dios es hoy, por sus dificultades y montañas. Esaú vendió su alma por una taza de lentejas (Gn. 25:30-34). ¿Vas a vender tu alma por algo de este mundo sin ningún valor eterno? Muchos que profesan ser Cristianos piensan que la Palabra de Dios es demasiada dura, pero no lo es. Y ¿qué si te parece dura? No hay ninguna otra manera de entrar al Cielo sino recibiéndola. Las tribulaciones son duras, y no vas a escaparlas, es decir, si las sobrevives. Todos necesitamos tener a Dios en nosotros,30 y necesitamos servirle con todo nuestro corazón, toda nuestra alma, mente y fuerza para que fácilmente podamos pasar las tribulaciones.31 Algunos de los que leen esta literatura y saben que es la verdad, “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo [no creen la Biblia saldrán] a resurrección de condenación” (Jn. 5:29).
El Reino del Cielo tiene un gobierno fuerte, gobernado por el Mismo Dios Todopoderoso. Si la gente espera entrar a la eternidad, al Reino de Dios, tiene que empezar obedeciendo las leyes del gobierno del Reino de Dios ahora mismo.32 Para empezar obedeciendo al Señor, tienes que recibir la salvación tú mismo; así, tu familia también podrá tener la oportunidad de poseer la vida eterna recibiendo la salvación a través de la sangre limpiadora del alma que Jesús derramó en la cruz del Calvario.33 Luego, cuando Jesús con Su Padre por el Espíritu Santo entren tu espíritu, tu espíritu muerto podrá ser resucitado a la inmortalidad—a la vida eterna. Puedes empezar tu salvación, tu vida eterna, ahora mismo con el Señor, diciendo esta oración:
Mi Señor y mi Dios, ten misericordia de mi alma pecadora.1 Yo creo que Jesucristo es el Hijo del Dios Viviente.2 Creo que Él murió en la cruz y derramó Su preciosa sangre por el perdón de todos mis pecados. 3 Creo que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo4 y que Él está sentado a la mano derecha de Dios en este momento, escuchando mi confesión de pecado y esta oración. 5 Abro la puerta de mi corazón, y Te invito en mi corazón Señor Jesús. 6 Lava todos mis pecados sucios en la preciosa sangre que Tú derramaste por mí en la cruz del Calvario. 7 Tú no me rechazarás, Señor Jesús; Tú perdonarás mis pecados y salvarás mi alma. Lo sé porque Tu Palabra, así lo dice. 8 Tu Palabra dice que Tú no rechazarás a nadie, y eso me incluye a mí.9 Por eso, sé que me has escuchado, sé que me has contestado, y sé que soy salvo.Por eso, sé que me has escuchado, sé que me has contestado, y sé que soy salvo.10 Y Te doy gracias, Señor Jesús, por salvar mi alma, y Te mostraré mi agradecimiento haciendo como Tú mandas y no pecar más. 11
Usted acaba de completar el primer paso en una serie de cinco pasos que se requieren para recibir la salvación. Su segundo paso es negarse a sí mismo y aceptar la cruz cada día con el propósito de mortificarse, es decir, para darle muerte a su propia voluntad, a su ser autosuficiente, y al mundo con todos sus deseos. Todos estos tienen que ser bautizados en la muerte de Cristo. El tercer paso es su resurrección de la vida satánica de Adán a la vida libre de pecados de Cristo. El cuarto paso es su ascensión a una posición de autoridad para reinar por Dios en la tierra, y el quinto paso es reinar por Dios en la tierra hasta el fin con el propósito de traer el reino del Cielo a la tierra. Usted tiene que aprender la Palabra de Dios, luego someterse y hacer lo que la Palabra dice, para que la Iglesia y el mundo puedan ver pruebas de su sumisión a la Palabra de Dios, Su orden, y Su autoridad en usted y por usted.
Alabado sea el Señor. Que Dios lo recompense abundantemente.
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Notas del "MONTAÑA DIFÍCIL":vuelva arriba
1 Mt. 11:28-30, Jn. 5:20, 14:12, 23, 26, 17:22-23, 2 Co. 5:18-19, Gá. 2:20, Fil. 2:13 vuelva
2 Jn. 1:1-2, 14, Ap. 19:13 vuelva
3 El Mesías, por Tony Alamo, gratis vuelva
4 Lucas 18:1, 21:36, Fil. 4:6, Col. 4:2, 1 Ts. 5:17 vuelva
5 Mt. 1:18-25, 2 Co. 5:21 vuelva
6 Ef. 6:16, Stg. 2:20, Jud. 1:20 vuelva
7 Mt. 7:7, Lucas 11:9, 21:36, Ef. 6:16, Fil. 4:13, 1 Ts. 5:17 vuelva
8 Mt. 24:10, Ro. 1:28-32, 2 Ti. 3:1-4 vuelva
9 Ap. 13:3-7, 17:1-5 vuelva
10 Lucas 21:31-36 vuelva
11 Ap. 16:13-16 vuelva
12 Ap. 19:20, 20:10 vuelva
13 Ap. 12:3, 9 vuelva
14 Ap. 21:2-3 vuelva
15 Lucas 10:18, Ap. 12:7-10, 13 vuelva
16 Mr. 13:13 vuelva
17 Mt. 10:21-23, 24:8-22, 29-31, 1 Ts. 4:14-17, Ap. 3:10, 7:13-14 vuelva
18 Mt. 24:22, Jn. 1:1, 14, 16:33, Ap. 19:13 vuelva
19 Mt. 13:40-43, 1 Ts. 1:10, Ap. 6:12-17, 8:7-13, Cap. 9, 11:18, 14:9-11, 15:1, 7, Cap. 16, 19:14-21 vuelva
20 Ap. 3:10-12, 6:9-11, 7: 13-17 vuelva
21 Mt. 24:13-21, 29, Ro. 2:5-6, 2 P. 2:4-9, 3:7, 10-12, Jud. 5-7, Ap. 6:12-17, 11:18, 14:6-11, 15-20 vuelva
22 Gn. 6:13, 17, Caps. 7-8 vuelva
23 Pr. 11:21 vuelva
24 2 P. 3:10, Ap. 8:7-13, Cap. 9, 15:1, 6-8, Cap. 16, 22:18-19 vuelva
25 Ef.. 2:1-3 vuelva
26 Dt. 4:11, Is. 13:13, 24:16-23, Mt. 24:7-8, Mr. 13:8, Lc. 21:10-11, Ap. 6:8, 12-17, 8:3-6, 8-11, 9:1-11, 11:13, 16:10-11, 17-21 vuelva
27 Huesos Secos, El Siervo del Señor, Los Dos Testigos de Dios, Quebrantada en Pedazos, El Vestido de Novia de Susan, La Lección Mós Grande de Hoy, El Abismo Sin Fondo, Derritiendo Corazones Fríos, por Tony Alamo vuelva
28 Ef. 2:12-22 vuelva
29 Ro. 9:27-28 vuelva
30 Jn. 14:23, 15:4-11, 26, 17:21-23, 26, 1 Co. 3:16, 6:19-20 vuelva
31 Dt. 4:29, 10:12-13, Mt. 22:37-40, Mr. 12:29-34, Lc. 4:8 vuelva
32 Ro. 8:1-2 vuelva
33 Hch. 16:31 vuelva
Notas de la Oración: vuelva arriba
1. Sal 51:5, Ro. 3:10-12, 23 vuelva
2. Mt. 26:63-64, 27:54, Lc. 1:30-33, Jn. 9:35-37, Ro. 1:3-4 vuelva
3. Hch. 4:12, 20:28, Ro. 3:25, 1 Jn. 1:7, Ap. 5:9 vuelva
4. Sal. 16:9-10, Mt. 28:5-7, Mr. 16:9, Jn. 2:19, 21, 10:17-18, 11:25, Hch. 2:24, 3:15, Ro. 8:11, 1 Co. 15:3-6 vuelva
5. Lc. 22:69, Hch. 2:25-36, He. 10:12-13 vuelva
6. Ro. 8:11, 1 Co. 3:16, Ap. 3:20 vuelva
7. Ef. 2:13-22, He. 9:22, 13:12, 20-21, 1 Jn. 1:7, Ap. 1:5, 7:14 Ef. 2:13-22, He. 9:22, 13:12, 20-21, 1 Jn. 1:7, Ap. 1:5, 7:14 vuelva
8. Mt. 26:28, Hch. 2:21, 4:12, Ef. 1:7, Col. 1:14 vuelva
9. Ro. 10:13, Stg. 4:2-3 vuelva
10. He. 11:6 vuelva
11. Jn. 8:11, 1 Co. 15:10, Ap. 7:14, 22:14 vuelva